Una pintura de naturaleza muerta representa una superficie de madera desordenada cubierta con varios objetos, incluyendo botellas, un disco de vinilo, una pieza de ajedrez, una vela encendida en un candelabro, colillas de cigarrillos y empaques. La composición está densamente organizada, con objetos superpuestos y esparcidos por el marco, sugiriendo una escena de desechos cotidianos o secuelas.